Carta de un almeriense a su alcaldesa

Excma. Sra. alcaldesa del Ayuntamiento de Almería, reconozco que con el paso del tiempo y las decisiones importantes que uno debe tomar cuando ostenta un cargo de su responsabilidad, puede olvidar pequeños pero importantes detalles. Por eso la invito a que cada noche antes de acostarse haga la siguiente reflexión, ¿en qué he mejorado hoy la vida de los vecinos de Almería? Y a continuación ¿qué voy a hacer mañana para mejorarla?

Hace ya casi trece años que me mudé a la capital de la provincia, en concreto a la Vega de Acá, reconozco que el primer recibo de IBI que llegó a casa, me recordó a aquella maravillosa serie de televisión, “Curro Jiménez”, en fin, cuando uno veía acercarse a aquellos bandoleros de largas patillas, con un pañuelo en la cara y trabuco en mano ya podía imaginarse que le iban a aligerar la bolsa sin contraprestación alguna, como en el órgano de gobierno municipal no vi a nadie con esa apariencia quise pensar, “tal vez impuestos altos lleven a buenos servicios”. Pues francamente, a día de hoy ya me han convencido de mi error.

Todo empezó, cuando mi tío me habló de su reciente viaje a Abu Dhabi, “sobrino, me decía, lo que más me sorprendió es que no vi un solo policía” a lo que pude responder sin mentir, para eso no hace falta irse tan lejos, en mi barrio se ven cuando juega el Almería que nos cortan la rotonda si es por patrullas y por seguir con el fútbol, patrullas cero Las Palmas, 3. Ni siquiera aparecen en los eventos deportivos domésticos del Palacio de los Juegos Mediterráneos, donde depende del día entre los niños de la gimnasia y los del voleibol se pueden juntar varios cientos de vehículos y personas.

No quiero a hablar de la gestión de las faraónicas obras en las que ha inmerso toda la ciudad, voy a hablar de lo cercano, de lo que conozco, del terreno que piso. Hace unos meses envié unas fotos a un amigo, metido en política, de cómo el ayuntamiento había colocado un contenedor junto a una acera del barrio, en el que descargaban sus depósitos las barredoras mecánicas de la zona y que, por estar en una zona no demasiado visible, también servía de urinario para alguno de los empleados municipales. No es difícil imaginar que la mezcla de desperdicios del suelo, con hojas, vegetación y agua se iba a descomponer y no tardó en aparecer un reguero de liquido de color oscuro, penetrante aroma, acompañado de su propia colonia de variados insectos. No sé si por la queja o por casualidad, el contenedor fue retirado. Al poco tiempo un contenedor de similares características por no decir el mismo ha sido colocado bien visible, al comienzo de la Avenida de la Vega de Acá, en ese descampado que el ayuntamiento sólo se encarga de limpiar unos días antes de la feria para explotarlo como parking, sí junto a esa vía de servicio por donde no circula el autobús urbano y en la que han construido un badén con paso de peatones en el que se forma el padre de todos los charcos porque no se podía pensar que la pendiente de la calle enviaría allí el agua de lluvia. No se podía prever, el resultado ha sido el mismo, el reguero, el olor y los insectos. Supongo que todos los ediles del ayuntamiento, incluida la propia alcaldesa habrán solicitado que le instalen un contenedor de esas características junto a sus viviendas para poder disfrutar de los efluvios matutinos y de los simpáticos insectos.

Las aceras es otro cantar, por el tamaño de los matojos y mala hierbas que pueblan los alcorques entiendo que el ayuntamiento ha dado la orden de que no se corten hasta que alcancen determinada altura o la mayoría de edad, no vayamos a perder un posible voto.

En definitiva, gestionar es mantener y no sólo inaugurar, la gestión de nuestros impuestos corresponde al que gobierna. El ayuntamiento debe gestionar todos los barrios del municipio, y por desgracia no es que haya disparidad de gestión entre los diversos barrios de Almería, es que, en determinados barrios, entre ellos el mío se ha instalado la dejadez.